NUESTRA PRODUCCIÓN

Nuestro proceso productivo cuenta con los controles adecuados para garantizar la calidad de nuestros productos en todos sus puntos críticos. Estos son realizados por personal capacitado de acuerdo al Plan de Control establecido, parte fundamental del sistema de gestión de la calidad bajo Normas ISO 9001:2008. Contamos con hojas de especificaciones técnicas que detallan los parámetros fundamentales del agua desmineralizada, bidesmineralizada y ultrafiltrada.

NUESTRO CONTROL DE CALIDAD

Adicionalmente, todas nuestras entregas están acompañadas por protocolos de análisis que respaldan la calidad de cada uno de nuestros productos. Nuestra capacidad de producción cuenta con la flexibilidad necesaria para satisfacer en tiempo y forma las exigencias del mercado actual, en general, y de cada cliente, en particular.

CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

Las principales consideraciones para la obtención de agua desmineralizada utilizando resinas de intercambio iónico son la calidad obtenida, la confiabilidad en el comportamiento de la resina y los mínimos costos ambientales. Este último factor es muy relevante hoy en día y es considerado una ventaja competitiva para el sistema de producción. El hecho de lograr rendimientos del 90% en la relación agua desionizada versus agua cruda pone en ventaja al sistema de intercambio iónico respecto del sistema de ósmosis inversa en el cual solo se consigue un 65%.


IMPUREZAS DEL AGUA

Las partículas suspendidas de arena, sedimento, barro y otros materiales alteran la claridad del agua. Esto se puede medir con un turbidímetro. Estas partículas pueden tapar válvulas y obstruir membranas en el caso de sistemas de ósmosis inversa. Para remover este tipo de partículas en el agua desmineralizada, desionizada o purificada, se pueden utilizar filtros con poros de 1 a 20 micrones.

Las partículas coloidales miden entre 0,01 y 1 micrón y pueden ser orgánicas o inorgánicas. Estas se pueden cuantificar al medir la cantidad de agua que bloquea un filtro en el que los poros tienen un tamaño inferior al micrón. Los coloides obstruyen las membranas en los casos de sistemas de ósmosis inversa y a su vez, disminuyen la resistividad, lo cual es equivalente a aumentar la conductividad. Este tipo de partículas se puede remover o reducir mediante resinas macrorreticulares o sistemas de agua por intercambio iónico, ultrafiltración, ósmosis inversa y sistemas de agua destilada.

Estos consisten en silicatos, cloruros, fluoruros, bicarbonatos, sulfatos, fosfatos, nitratos y compuestos ferrosos que están presentes como cationes (iones cargados positivamente) y aniones (iones cargados negativamente). Estos compuestos alteran la conductividad o resistividad y pueden ser detectados con un conductivímetro. El agua con altas concentraciones de iones conduce más la electricidad que el agua con bajas concentraciones de iones. Estos iones pueden afectar los resultados de análisis inorgánicos y pueden retardar el crecimiento de células y tejidos en investigaciones biológicas. El método más apropiado para eliminar este tipo de compuestos es el sistema de purificación de agua por desmineralización obteniendo agua desmineralizada o desionizada mediante resinas de intercambio iónico, catiónicas y aniónicas. Los sistemas de agua purificada por ósmosis inversa sólo consiguen reducir este tipo de sólidos disueltos.

El dióxido de carbono CO2 es el gas inorgánico disuelto más habitual en el agua. Se disuelve para formar un ácido carbónico débil H2CO3. Este tipo de gases alteran la conductividad o resistividad y pueden ser detectados con un conductivímetro. Sólo pueden removerse a través de sistemas de purificación de agua por desmineralización obteniendo agua desmineralizada o desionizada mediante lechos de resinas mixtas de intercambio iónico, catiónicas y aniónicas.

Los sólidos orgánicos están presentes por descomposición de plantas y animales, y por actividad humana. Estos incluyen proteínas, alcoholes, cloroaminas, residuos de pesticidas, herbicidas y detergentes. Pueden ser removidos por carbón activado, resina macrorreticular de intercambio iónico, ósmosis inversa y ultrafiltración, y oxidación ultravioleta.

MÉTODOS DE OBTENCIÓN Y TRATAMIENTO

Cuando se adicionan ciertas sales metálicas solubles a aguas naturalmente alcalinas, o artificialmente acondicionadas que contienen materia suspendida y coloidal, se desarrollan cambios físicos y químicos y se producen sustancias gelatinosas. Este fenómeno se denomina coagulación o floculación. La función primordial del coagulante consiste en suministrar iones fuertemente cargados capaces de neutralizar efectivamente las cargas eléctricas del material coloidal existente en el agua y causar su precipitación en forma de coágulos o flóculos.

La destilación es la tecnología de purificación más comúnmente utilizada en los laboratorios y en los casos en que los requerimientos son de poca cantidad. El agua es sometida a dos fases durante el proceso, cambiando de líquido a vapor y de nuevo a líquido. Entre los sistemas existentes de tratamientos de agua, la destilación es el sistema que permite obtener agua con mayor pureza.
La destilación se diferencia de otras formas de purificación de agua porque el agua se remueve de las impurezas en vez de que las impurezas sean removidas del agua. Es el cambio de líquido a vapor que acelera la separación del agua de sus impurezas. Las impurezas con punto de ebullición mayor que el agua permanecen en el evaporador. El agua y las impurezas con punto de ebullición igual o menor que el agua se convierten en vapor de agua. Cuando este vapor es condensado, solamente el agua y algunas sustancias que poseen punto de ebullición menor que el agua permanecen, obteniendo agua destilada o purificada.
La destilación remueve efectivamente la mayoría de los sólidos inorgánicos, todos los orgánicos con punto de ebullición mayor que el agua, todas las bacterias y pirógenos. Los gases y otros orgánicos no son removidos por la destilación. Estos pasan por las mismas fases de cambio de los iones de hidrógeno y oxígeno, y pueden ser removidos antes y después de la destilación utilizando otras tecnologías.

La desionización también llamada desmineralización para obtener agua desmineralizada o agua desionizada, consiste en la remoción de iones del agua cruda por medio de resinas de intercambio iónico, compuestas de esferas de polímero, que intercambian iones hidronio por cationes e iones hidroxilo por aniones en solución. Las impurezas iónicas permanecen ligadas a las resinas, y los iones hidronio e hidroxilo se combinan para formar agua.
Estas resinas tienen afinidad por los compuestos inorgánicos disueltos y se dividen en catiónicas y aniónicas. Los sistemas de agua desmineralizada o agua desionizada son la única tecnología que excede los requisitos de conductividad o resistividad del agua ultrapura.
Los iones se dividen en dos categorías: cationes y aniones. Los cationes tienen una carga positiva, e incluyen el sodio (Na+), el calcio (Ca 2+) y el magnesio (Mg 2+). Los aniones están cargados negativamente e incluyen el cloruro (Cl-), los sulfatos (SO4 2), y los bicarbonatos (HCO3).
Los iones se extraen del agua mediante una serie de reacciones químicas. Las reacciones tienen lugar a medida que el agua va pasando por las capas de la resina de intercambio iónico. La resina de intercambio iónico catiónica contiene iones hidronio (H+) en su superficie, los cuales se intercambian por los iones con carga positiva. Las resinas de intercambio iónico aniónicas contienen iones hidróxido (OH-) en su superficie, los cuales se intercambian por iones cargados negativamente. Los productos secundarios de estos intercambios, es decir, el H+ y OH-, se unen para formar moléculas de agua.
Si las resinas de intercambio iónico catiónicas y aniónicas se separan, las reacciones tienen lugar independientemente y son incompletas, por lo que se logra un intercambio iónico moderado. Esto se conoce como sistema para obtener agua purificada, desionizada o desmineralizada de lechos separados.
Cuando las resinas de intercambio iónico catiónicas y aniónicas se mezclan, producen reacciones completas que logran un intercambio iónico total. Esto se conoce como sistema para obtener agua purificada, desionizada o desmineralizada de lechos mixtos. Es habitual encontrar sistemas de tratamiento con una combinación de ambos tipos separados y mixtos.
La cantidad de iones disueltos en el agua se mide a través de la conductancia eléctrica, también llamada conductividad o resistencia eléctrica, también llamada resistividad utilizando dos electrodos en línea. Los electrones se desplazan por el agua utilizando moléculas ionizadas como “pasaderas”. Mientras menos pasaderas haya, más difícil resulta la travesía de los electrones. Esto disminuye la conductividad eléctrica y aumenta la resistividad. La temperatura del agua también afecta su conductividad y resistividad. Los sistemas habitualmente utilizados cuentan con compensadores de temperatura.
Las principales consideraciones para la obtención de agua desmineralizada utilizando resinas de intercambio iónico son la calidad obtenida, la confiabilidad en el comportamiento de la resina y mínimos costos ambientales. Este último factor resulta de gran interés hoy en día y es considerado una ventaja competitiva para este sistema de producción. El hecho de lograr rendimientos de 90% en la relación agua desionizada vs agua cruda pone en ventaja al sistema de intercambio iónico respecto del sistema ósmosis inversa en el cual sólo se consigue un 65%. Es decir para tratar 1000 litros de agua a través de un sistema de ósmosis inversa, hacen falta 1535 litros de agua cruda, lo cual representa un consumo del recurso agua muy elevado. A su vez, muchos sistemas de ósmosis inversa necesitan un pulido final con intercambio iónico o electrodesionización debido a que la calidad físico química de estos sistemas resulta superior a la de la ósmosis inversa.
Las variables primarias en la determinación de la economía operativa de los sistemas de intercambio iónico son los costos asociados a la regeneración, neutralización de los efluentes y su disposición, además del reemplazo de las resinas y su disposición.

La ósmosis inversa ocurre cuando el agua es filtrada a través de una membrana semipermeable usando presión externa. La membrana tiene poros cuyo tamaño está en el rango de 300 Dalton. La mayoría de las impurezas no pasan a través de la membrana y permanecen en la superficie de la membrana hasta que se desechan en el desagüe. El uso de la ósmosis inversa se ha incrementado como método de pretratamiento que se utiliza antes de la destilación, desionización o desmineralización, y para la purificación de agua para aplicaciones como el lavado de artículos de vidrio y plástico.
Para entender el proceso de ósmosis inversa, es preciso comprender primero el concepto de la ósmosis natural. En este proceso, el agua fluye a través de una membrana semipermeable desde una solución menos concentrada a una solución salina más concentrada, hasta que se alcanza el equilibrio salino entre los dos lados de la membrana.
La ósmosis inversa requiere presión externa para contrarrestar el flujo osmótico natural. Conforme se aplica presión a la solución, el agua fluye desde el medio salino más concentrado al más diluido, a través de la membrana semipermeable.
Una membrana de ósmosis inversa se compone de una delgada superficie microporosa que impide el paso a las impurezas pero permite que el agua la atraviese. La membrana rechaza bacterias, pirógenos y alrededor del 85% de los sólidos inorgánicos, los iones polivalentes se rechazan más fácilmente que los monovalentes. Los sólidos orgánicos con pesos moleculares superiores a 300 Dalton son rechazados por la membrana, pero los gases disueltos sí la atraviesan. La ósmosis inversa es una tecnología de rechazo porcentual, la pureza del agua producida depende de la del agua de alimentación. Por lo general el rechazo se ubica alrededor del 35%. Este rechazo es considerablemente superior a los sistemas de tratamiento por intercambio iónico para obtener agua purificada, desionizada o desmineralizada.
Un alto porcentaje (50-90%) del agua de alimentación no atraviesa la membrana sino que fluye por su superficie, limpiándola constantemente y acarreando al desagüe los sólidos orgánicos e inorgánicos disueltos. Esta fracción recibe el nombre de “agua rechazada”.
Existen distintos tipos de materiales utilizados en las membranas. Los más habituales son de acetato de celulosa, poliamida y película delgada.
Otro factor importante son las características del agua de alimentación, estas afectan el rendimiento y la duración de la membrana. Entre otras se puede mencionar la presión, el pH, el índice de Langlier, cloro libre y bacterias, temperatura y el índice de densidad de sedimento.
El pH del agua de alimentación es un factor importante, por lo que se debe analizar el uso de membranas con límites más amplios si el agua de alimentación es alcalina, ácida o de pH inestable.
El índice de Langlier LSI indica la tendencia que la membrana de ósmosis inversa tiene de acumular escamas en su superficie. Para determinarlo, es preciso verificar la temperatura, el total de sólidos inorgánicos, la dureza de calcio, la alcalinidad y el pH del agua de alimentación. Si el cálculo del LSI da un valor positivo, generalmente se debe instalar un ablandador de agua de intercambio iónico previo al sistema de ósmosis inversa.
Las membranas de acetato de celulosa requieren la presencia constante de cloro libre para inhibir el crecimiento bacteriano y los daños a su superficie. En contraste, el cloro libre daña las membranas poliamídicas y de película delgada. En estas últimas se debe agregar carbón activado para eliminar el cloro libre.
El rendimiento previsto de la membrana se basa en agua de alimentación a una temperatura de 25 grados Celsius. Para cada grado por debajo de este parámetro, la cantidad de agua producida se reduce en un 3%. Si la temperatura típica del agua de alimentación es inferior a 25 grados, se requiere una válvula para mezclado de agua fría y caliente a fin de mantener la temperatura en 25 grados. Por lo general, las membranas no pueden tolerar temperaturas superiores a los 35 grados Celsius en el agua de alimentación.
El índice de densidad de sedimentos SDI es una medida de la cantidad de partículas submicrónicas y su tendencia a bloquear las membranas. Se filtra agua corriente a una presión específica a través de un disco con membrana, y luego se recolecta durante un plazo fijo de tiempo. La velocidad a la cual fluye el agua y el volumen total recolectado determinan el índice.

La oxidación ultravioleta (UV) es una técnica de tratamiento de aguas de proceso sumamente importante para diferentes sectores como la industria química, alimentaria y farmacéutica. Consiste en la oxidación fotoquímica con luz ultravioleta de longitud de onda dual a 185 y 254 Nm. Los rayos UV se generan mediante una descarga eléctrica en vapor metálico, siendo la lámpara de vapor de mercurio, la más indicada para la generación de la radiación germicida. Es capaz de eliminar rastros orgánicos y erradicar microbios en el agua pura. La luz ultravioleta puede reducir rastros de sólidos orgánicos a menos de 3 ppb de Carbón Orgánico Total (TOC). Resulta una técnica eficaz y de gran aplicación para la eliminación de compuestos orgánicos disueltos en el agua a tratar.

La electrodesionización es un proceso continuo, libre de productos químicos, de remoción de especies químicas ionizadas o ionizables del agua de alimentación utilizando corriente continua. La EDI puede producir agua de alta pureza con alto rechazo de sílice y boro. Este sistema es comparable al lecho mixto de intercambio iónico, con la ventaja de eliminar la necesidad de almacenar y manipular productos químicos peligrosos. La desventaja de este sistema es su elevado costo.


CAPACITACIÓN MICROBIOLOGÍA 1

CAPACITACIÓN MICROBIOLOGÍA 2

CAPACITACIÓN MICROBIOLOGÍA 3